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REGLAS DEL JUEGO - Gioconda Belli

PARA LOS HOMBRES QUE QUIERAN AMAR A MUJERES MUJERES

Gioconda Belli es una escritora nicaragüense que ha cultivado varios géneros; nació en Nicaragua el 9 de diciembre de 1948. En su juventud cursó estudios universitarios de Publicidad y Periodismo en Estados Unidos, país al cual viaja con mucha frecuencia desde hace más de veinte años. Durante la dictadura del general Somoza, su postura opuesta le trajo como consecuencia el exilio para evitar ser encarcelada; sus destinos fueron México y Costa Rica. Su lucha por derrocar al régimen opresivo no terminó ahí, ya que más tarde se unió al Frente Sandinista de Liberación Nacional, al igual que otros tantos intelectuales de la época. Esto la llevó a participar de una larga serie de actividades clandestinas, que fueron desde la entrega de correspondencia al transporte de armas.
Su producción literaria se suele dividir en tres etapas, en las que abordó desde la poesía revolucionaria hasta la novela y el cuento infantil. A grandes rasgos, algunas de sus obras más renombradas son "Sobre la grama", con la que obtuvo el premio de poesía Mariano Fiallos Gil, "Línea de fuego", "Truenos y Arco Iris" y "De la costilla de Eva". Contamos con una larga lista de poemas de su autoría, entre los que se encuentran "Huellas" y "Es larga la tarde".




I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
conque yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria
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El libro de las preguntas de Pablo Neruda



     Pablo Neruda escribió a lo largo de su vida un número infinito de poemas dedicados a cada persona, animal, mineral y cosa que puebla el universo. Y después de su muerte siguieron apareciendo poemas que se convirtieron en más libros, por si aún faltaba alguien a quien cantar. De todos esos libros últimos este Libro de las preguntas es uno de los más singulares. Según algunos comentaristas, el libro es una especie de testamento poético donde la mirada sorprendida del niño convive con la del hombre sabio. Según otros, supone un reencuentro del poeta con algunos entusiasmos tempranos: las lunerías de Lorca, las greguerías de Ramón y las chifladuras vanguardistas.


Comienza con:
Por qué lo inmensos aviones
no se pasean con sus hijos?
Y termina con:
Cuándo se dicta bajo tierra
la designación de la rosa?


Aquí descargás el libro completo --> El libro de las preguntas de Pablo Neruda

Algunos... de Alejandra Pizarnik


Un pequeño gran homenaje de Julio Cortázar para Alejandra Pizarnik:
               
      Alejandra
      Puesto que el Hades no existe, seguramente estás allí,
      último hotel, último sueño,
      pasajera obstinada de la ausencia.
      Sin equipajes ni papeles,
      dando por óbolo un cuaderno
      o un lápiz de color.
      —Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
      el ingreso a los Grandes Transparentes,
     al jardín donde Alicia la esperaba.
                                                                                                                                       Octubre 1972



Alejandra Pizarnik, Poemas

   Cold in hand blues

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo


   Fronteras inútiles

un lugar
no digo un espacio
hablo de
qué

hablo de lo que no es
hablo de lo que conozco


no el tiempo
sólo todos los instantes
no el amor
no

no

un lugar de ausencia
un hilo de miserable unión.


   Naufragio inconcluso

Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas
de mis ojos, esta pequeña historia de amor que
se cierra como un abanico que abierto mostraba a la
bella alucinada: la más desnuda del bosque en el
silencio musical de los abrazos.



   Sous la nuit

Los ausentes soplan grismente y la noche es densa.
La noche tiene el color de los párpados del muerto.

Huyo toda la noche, encauzo la persecución y la fuga, canto un
canto para mis males, pájaros negros sobre mortajas negras.

Grito mentalmente, me confino, me alejo de la mano crispada,
no quiero saber otra cosa que este clamor, este resolar en la noche,
esta errancia, este no hallarse.

Toda la noche hago la noche.

Toda la noche me abandonas lentamente como el agua cae
lentamente. Toda la noche escribo para buscar a quien me busca.

Palabra por palabra yo escribo la noche.


 AMANTES

Una flor
            no lejos de la noche
            mi cuerpo mudo
       se abre
a la delicada urgencia del rocío


 REVELACIONES

En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
el deseo es rey.

Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.


 ENCUENTRO

alguien entra en silencio y me abandona.
Ahora la soledad no está sola.
Tú hablas como la noche.
Te anuncias como la sed.

 MENDIGA VOZ

Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.


 3

Sólo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra



 MADRUGADA

Desnudo soñado una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.

LA JAULA

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

MORADAS

                       A Théodore Fraenkel

En la mano crispada de un muerto,
en la memoria de un loco,
en la tristeza de un niño,
en la mano que busca el vaso,
en el vaso inalcanzable,
en la sed de siempre.

LA ÚLTIMA INOCENCIA

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.

He de partir

Pero arremete ¡viajera!

INVOCACIONES

Insiste en tu abrazo,
redobla tu furia ,
crea un espacio de injurias
entre yo y el espejo,
crea un canto de leprosa
entre yo y la que me creo.

LA ENAMORADA

ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

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Poemas de Pedro Mairal


      Pedro Mairal nació en Buenos Aires en 1970.
     Cursó la carrera de Letras en la Universidad del Salvador, donde fue profesor adjunto de la cátedra de Literatura Inglesa.  En 1996 publicó el libro de poesía 'Tigre como los pájaros' (Mención Premio Fortabat). En 1998 obtuvo el Premio Clarín de Novela por 'Una noche con  Sabrina Love', que fue llevada al cine y traducida a varios idiomas. En el 2001 publicó el libro de cuentos 'Hoy temprano' y en el 2003, el libro de poesía 'Consumidor final'.





     Éstos son datos sin relevancia, cuando lo importante para conocer a un escritor es adentrarse en sus palabras, aquí algunos de sus poemas (otra vez una selección caprichosa) 
Pedro Mairal / Poemas

OFRENDA

Tengo la edad en la que mueren los caballos,
la edad en la que el árbol
se ofrece entero al cielo.
Mi miedo es una fauna secreta que me busca,
del mar soy sólo un número de olas.
Tengo dientes y penas y zapatos,
tengo una fiesta eterna que a veces me convoca.
Conozco a una mujer, tal vez, salvo el misterio
de la panza de estrellas de la noche.
Yo no sé cuántos soles le quedan a mi pecho,
yo sé que ha sido bueno vivir y alzo estos años
como una ofrenda ardiendo.
Por encima del toro de sombra de los días,
por encima del asco y el miedo y los espejos,
he llegado hasta aquí.

POR ESO

porque yo me desierto y tú me lluvias
porque me océano y me balsas
porque me otoño y tú me hojas
porque me sótano y me alas
por eso yo te músico y me músicas
por eso yo te potro y tú me frutas
y yo te marinero y me tabernas
y yo te remolino y me lagunas
por eso yo te circo y tú me infancias
por eso te amarillo y me amarillas
y te barco y me arenas
y te astro y me noches
y te buzo y me perlas
y te campo y me flores
por eso yo te viento y tú me crines
por eso te crepúsculo y me auroras
por eso yo te cielo y tú me golondrinas

CON ADEMÁN ANTIGUO

En el vapor del baño se dibuja
desnuda y luminosa.
Ceremoniosamente,
abre una toalla azul, se inclina
en una reverencia para el dios
de toda su belleza.
El pelo en catarata hacia adelante.
Lleva suave la toalla hasta la nuca,
se envuelve la cabeza,
con ademán antiguo
tuerce diestra la boa de algodón,
la enrosca en espiral
y sin saber siquiera que ha rezado
se yergue tan hermosa con turbante
que el solo gesto alumbra la vida cotidiana.

LA MARIPOSA

En la ropa colgada, en el yuyal,
atrás de los galpones y la siesta
vuela una mariposa de sangre.
A pique las cigarras
desploman todo el sol dentro un balde.
Sólo la mariposa
escapa a lo monótono que cae.
En el calor volteado
sólo su brillo flota.
Un latido posado sobre un pasto,
las alas encendidas en el aire,
en torno a la humildad de las gallinas,
arriba en el verano,
abajo en la extensión de la culebra,
la brasa de sus solamente alas
circunda las camisas.
Con liviandad de soplo
vuela la mariposa en el cansancio,
vuela con su color de sangre que aliviana
el sueño de las sábanas mojadas.
Todo cae en la siesta.
Salvo la mariposa.

MI MIEDO

Mi miedo es un payaso despintándose
y un poema aborrecido que emanaba
de pájaros enormes azules y amarillos.
Mi miedo es barro entre los dedos
y sorprender una cópula
en los galpones de la siesta.
Mi miedo es la piedra en el aire
y un solo parpadeo de siglos
y estar llegando a Escocia sin zapatos.
Mi miedo es cada noche en los museos
y todo lo rompible
y el pasillo que llega hasta la nuca
y una lenta procesión de linchadores
y un trompo ya sin fuerzas.
Mi miedo es la moneda debajo de la lengua
y ese dulce perfume anticipado
de la muerte florida ya en la víspera.

LIGAZÓN

Ella desnuda y yo desnudo
y no hay mucho más que me importe.
Las cosas caen al suelo
como habiendo estado siempre en ese sitio,
así caigo yo en ella.

Ella apunta sus rodillas
hacia dos constelaciones
y es entonces la pelviana letanía,
la ligazón oscura con la tierra.

El TIGRE

Estoy encerrado por los barrotes oblicuos
del pelaje del tigre.
Mi libertad está en su entraña:
en sentir mi mandíbula capaz de apretar un cuello
y mis cuatro garras ablandando mi peso,
en sentir hacia atrás el espinazo
que va de mi cabeza hasta la cola
que viene por el agua.

Te advierto que el tigre despedaza a la gacela
porque no sabe tolerar tanta belleza.
Te advierto que algún día seré tigre,
tigre como los pájaros.

VERDE Y AZUL

Ella es el verde y yo el azul.
Y cuando estamos azul sobre verde
somos la tierra y el cielo,
porque ella es la ofrenda fértil
y yo soy los vientos con tormentas y soles;
porque ella es la risa, el pan, la tierra
y yo la senda de los pájaros, el cielo.
Y así, durante el verde bajo el azul,
durante el azul sobre el verde,
somos el mundo.

EPITAFIO

Aquí yacería su cuerpo de no haber sido donado
su cráneo a una función de Hamlet, la jaula de sus
costillas a los soltadores de pájaros, algunos
huesos al mar, un fémur al desierto, el otro a un
hacedor de flautas, sus falanges a la piel de las
mulatas con collares, y cada una de sus vértebras
para hacer unos pisapapeles inútiles que liberan
las páginas al viento.



Después de las Fiestas- Julio Cortázar


Cuando estuve en el mar era marino- Jaime Sabines



Cuando estuve en el mar era marino 
este dolor sin prisas. 
Dame ahora tu boca: 
me la quiero comer con tu sonrisa. 

Cuando estuve en el cielo era celeste 
este dolor urgente. 
Dame ahora tu alma: 
quiero clavarle el diente. 

No me des nada, amor, no me des nada: 
yo te tomo en el viento, 
te tomo del arroyo de la sombra, 
del giro de la luz y del silencio, 

de la piel de las cosas 
y de la sangre con que subo al tiempo. 
Tú eres un surtidor aunque no quieras 
y yo soy el sediento. 

No me hables, si quieres, no me toques, 
no me conozcas más, yo ya no existo. 
Yo soy sólo la vida que te acosa 
y tú eres la muerte que resisto.

 Poemas de Jaime Sabines
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"El cuerpo deshabitado" * Rafael Alberti


Yo te arrojé de mi cuerpo,
yo, con un carbón ardiendo.
-Vete.
   Madrugada.
La luz, muerta en las esquinas
y en las casas.
Los hombres y las mujeres
ya no estaban.
-Vete.
   Quedó mi cuerpo vacío,
negro saco, a la ventana.


   Se fue.
   Se fue doblando las calles.
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.

Estrella Brillante- John Keats




Estrella brillante, si fuera constante como tú,
no en solitario esplendor colgada de lo alto de la noche
y mirando, con eternos párpados abiertos,
como de naturaleza paciente, un insomne Eremita,
las móviles aguas en su religiosa tarea
de pura ablución alrededor de tierra de humanas riberas,
o de contemplación de la recién suavemente caída máscara
de nieve de las montañas y páramos.
No, aún todavía constante, todavía inamovible,
recostada sobre el maduro corazón de mi bello amor,
para sentir para siempre su suave henchirse y caer,
despierto por siempre en una dulce inquietud
silencioso, silencioso para escuchar su tierno respirar,
y así vivir por siempre o si no, desvanecerme en la muerte.
"La belleza es la verdad, la verdad es belleza, esto es todo... lo que necesitas saber».
    John Keats está considerado el poeta romántico por antonomasia por su gran capacidad para extraer belleza a una palabra sublime que exalta la función de la poesía, pues gracias a ella se inmortaliza al poeta. Muchos de sus poemas arrancan de sus propias lecturas, no de sus vivencias personales, de ahí que puedan rastrearse sus fuentes clásicas: Homero, Dante, Petrarca, Shakespeare; pero también, Thomas Chatterton y Robert Burns, el poeta nacional escoses.
     La reflexión sobre el sufrimiento y la muerte, la relación existente entre el poeta y su proceso creador, los límites de la creación artística o la exploración de la naturaleza panteísta son motivos constantes. Keats contrasta la condición finita del hombre, efímera por naturaleza y la belleza del arte. Él sabe que el hombre está continuamente sometido a una pulsión, que su condición intrínseca es el sufrimiento, que no puede escapar de su destino. Paradójicamente ese dolor es el hacedor de la belleza, pues le sirve en su búsqueda de eternidad, convirtiéndose en cauces de sublimación poética.
    Durante su vida el poeta sufrió el rechazo por sus ideales políticos y por sus poemas primerizos que no convencieron ni a sus amigos ni a la crítica, pero perseveró, hasta lograr ese genio poético que buscaba insistentemente: el mismo decía que sus primeras composiciones como Endyimión no tuvieron fortuna; largos poemas que no conseguían ese tono shakesperiano que tanto deseaba. La crítica, sin embargo, es unánime en la valoración de los sonetos y odas.
    Su poesía es un juego de espejos, puesto que el poeta no puede saber verdaderamente quién es, ni presentar un mensaje personal, filosófico o moral. Lo que caracteriza al buen poeta es la “capacidad negativa”, como han dicho muchos críticos, el potencial olvido de uno mismo, esa desconexión es necesaria si queremos extraer el jugo a las situaciones, a los objetos que nos rodean, para dotarlos de entidad propia. Se trata pues de una concepción que se adelanta a su tiempo, que sobrepasa al Romanticismo y llega hasta la cotidinaeidad actual.



    Para seguir adentrándonos en el mundo de Keats les dejamos el film "Estrella Brillante" de Jane Campion que recrea con maestría la vida en la Inglaterra del XIX, sus rutinas cotidianas, la exuberancia del paisaje, y el murmullo de páginas y telas. Una verdadera exaltación romántica de la belleza. Con un tempo alejado de la dictadura cotidiana de lo inmediato, la tecnología, las máquinas. Un tempo que envuelve versos prendidos en el aire en el lenguaje de los enamorados. El tempo de los poemas de Keats.