... Eduardo Galeano...

    
      ...Y una noche te fuiste. En tu canoa, de pie sobre las aguas, te desvaneciste en la niebla.
     Nadie te vio. Sólo yo te vi. Yo era muy niño, y ni te diste cuenta.
     Te veo todavía...


Ventana sobre una mujer (III)


     Nadie podrá matar aquel tiempo, nadie nunca podrá: ni siquiera nosotros. Digo: mientras estés, donde estés, o mientras esté yo.
     Dice el almanaque que aquel tiempo, aquel tiempito, ya no es; pero esta noche mi cuerpo desnudo te está transpirando.